lunes, marzo 29, 2010

Los piratas electrónicos: Como lo hacen?

Reportaje del diario El Pais
Rafael M. siempre fue un crack de la informática. Es un autodidacta puro. Fueron noches y noches las que pasó en sus años mozos desbrozando manuales de electrónica. Llegaba de trabajar todo el día en el bar y se ponía a estudiar los chips de las consolas de videojuegos. No tardó mucho en sacarse "unas pelillas" con su destreza, poniendo chips en consolas de la gente: "Con ello, la gente ya podía usar los juegos piratas", cuenta con media sonrisa en la terraza de un bar de su pueblo, Callosa de Segura, Alicante. Luego llegó la afición por "colaborar" con páginas que facilitan enlaces para las descargas. Admite que aprendió a ripear DVD, o sea, a manipularlos para poder subirlos a la red. Durante cinco años, hasta julio de 2009, administró la página de enlaces Todotorrente.com. Esta semana, el Juzgado de Instrucción número 2 de Alicante dictaba un auto ordenando el bloqueo de 16 páginas webs detrás de las que se dice que está y en las que el juez estima que hay "sobrados indicios" de que se usan "para actividades delictivas". Él lo niega.

"¿Se me ha pillado grabando en el cine?", pregunta Rafael M. "No. ¿Por qué? Porque no lo hago"

"Siempre he estado en desacuerdo con quienes se lucran con los contenidos de otros", dice Jesús Guerra

Rafael M. habla abiertamente y con naturalidad de una actividad de la que pocos quieren hablar. Cada vez que va al cine en Alicante, tiene a los vigilantes pendientes de él, temen que acuda a grabar la película. Dos veces le han registrado en estos cines, dos veces llevaba una cámara de vídeo, pero sin batería. Ya ha sido detenido en dos ocasiones tras ser registrada su casa; en la última ocasión, en diciembre de 2009, tuvo que pagar una fianza de 4.000 euros para abandonar el calabozo. "¿Se me ha pillado grabando en el cine?", pregunta Rafael. "No. ¿Por qué? Porque no lo hago. Además, hoy las películas se pueden grabar hasta con un móvil".

El caso de Rafael M. es parte de un debate que sacude a industrias culturales y comunidades de internautas en estos días, el debate sobre la polémica ley antidescargas; una norma que, entre otras cosas, pretende ser el instrumento para combatir a las webs que facilitan el acceso a contenidos sujetos a derechos de autor, como la web que Rafael M. administró durante cinco años.

Las disensiones entre detractores y partidarios de la ley antidescargas, que entre otras cosas plantea la creación de una Comisión de Propiedad Intelectual que tramitará las denuncias contra webs mediante un procedimiento rápido, lleva semanas sacudiendo la red y los medios de comunicación. Los primeros hablan de una ley que abre el camino a la censura; que va contra el signo de los tiempos, contra la esencia misma de Internet: la capacidad de enlazar. Los segundos saludan la llegada de un instrumento que, esperan, ayude a paliar las millonarias pérdidas de las industrias del cine, la música y los videojuegos.

De entre todas las webs que proporcionan enlaces a páginas de descargas, las que están en el punto de mira del Gobierno son aquellas regentadas por administradores que se encargan de subir películas a la red. Éste es su modus operandi:

Viernes, día de estreno en España de una película. Sesión matinal. A las once de la mañana, una persona entra y coloca sobre el apoyabrazos de la sala una cámara de vídeo. Si consigue grabar la película, podrá cobrar hasta 1.000 euros por ella, según los cálculos de la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual (FAP), asociación privada que lucha contra la piratería en videojuegos y películas (500, según cuenta una persona de los submundos de Internet).

Lo que ocurre en la mayoría de los casos es que el pirata acude al cine a grabar el audio con un simple grabador de MP3: la película, sin doblar, ya circula por distintas webs del mundo y el administrador de la web, la mayoría de las veces, la puede conseguir sin grandes problemas en la red -hay alguien que ya ha hecho ese trabajo en algún rincón del planeta: ya sea grabándola en el cine, extrayéndola de un DVD o a través de filtraciones que se producen desde la propia industria cinematográfica; internacionalmente, unas webs nutren a otras-. El tema es el doblaje: la gente que se descarga películas en España, en su gran mayoría, las quiere dobladas al español. De ahí que el objetivo del pirata sea conseguir el audio en español: según la FAP, por él le pagan unos cien euros.

A la hora de comer de ese mismo viernes, el encoder (el propio administrador de la web o alguien que trabaja para él) sincroniza audio y vídeo, y generalmente, bajo una identidad falsa, la aloja despiezada en un remoto servidor fuera de España. Se anuncia en la web que la película estará lista en unas horas, mientras se prepara la ficha de la película y se busca la carátula en Internet.

El viernes por la noche, la web tiene colgado el enlace que permite ver o descargar el estreno de la semana. La película se estrena simultáneamente en cines de toda España y en la web. "Las webs que hacen más daño son las que buscan estrenos", explica Joan Navarro, portavoz en funciones de la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, agrupación que reúne a varias entidades de gestión de derechos de autor. "Las webs que ponen publicidad generan el 80% del intercambio entre particulares", dice.

Según un estudio presentado por este lobby cultural hay 200 webs de enlaces en el mundo que se rigen por criterios comerciales y sacan tajada al negocio: 74 están en Estados Unidos; 62, en España.

La mayoría de las webs de enlaces no se rigen por estos criterios de funcionamiento. Simplemente copian enlaces para compartir, invocando la libre circulación de la cultura en la red: ni cuelgan publicidad, ni sacan dinero. Así es en el caso de Jesús Guerra, administrador de elrincondejesus.com, que fue absuelto hace dos semanas: el magistrado del Juzgado Mercantil número 7 de Barcelona desestimó la demanda presentada por la SGAE y consideró que el sistema de enlaces no supone distribución, reproducción ni comunicación pública de la obra.

Jesús Guerra tiene escrito en la mirada que es un hombre que ha sufrido. Con su mandil rojo, sentado a una mesa del restaurante que regenta en el Polígono Laborda de Caldes de Montbui, Barcelona, confiesa que todo han sido dolores de cabeza desde que empezó el juicio, hace diez meses. "Si ellos no recurren", dice en referencia a la SGAE, "yo paro. Ya no tengo ganas de seguir. Yo no quiero ser el Robin Hood de Internet".

Jesús Guerra cuenta que conoció Internet hace diez años. Tenía 38 años, se acababa de separar, estaba solo, quería conocer gente. "Vi la posibilidad de crear un espacio en el que yo era protagonista y los usuarios aportaban los contenidos", relata. Abrió su web el 27 de febrero de 2003. Cientos de internautas, explica, aportaban enlaces en el foro de su página, enlaces a plataformas de intercambio p2p (entre pares) como eMule . Durante cinco años, se dedicó a revisar los enlaces cada noche, era su hobby. Su comunidad era más bien pequeña, con unos 8.000 usuarios diarios. No tiene publicidad en la página. "No quiero que me llamen pirata", dice frente al bufé libre que aquí ofrece a las pymes del polígono, en mesas con mantel de papel blanco sobre mantel a cuadros. "Yo siempre he estado en desacuerdo con quienes se lucran con los contenidos de otros".

Las páginas de enlaces que hacen negocio tienen dos vías fundamentales de ingresos, hoy por hoy: los generados por la publicidad y los derivados del uso de la base de datos de sus clientes, que suelen tener la obligación de registrarse, consignando en muchos casos tres casillas que reflejan sus gustos personales (una información clave para empresas que quieran hacer publicidad selectiva con esos datos). La forma de cobrar vía mensaje sms para las descargas (1,20 euros, generalmente, según la FAP), como ocurría hace unos años, parece haber remitido; así se hacía en el caso de infopsp.com , que supuso una condena a seis meses de prisión a su administrador y multa de 4.900 euros. Con la ley actual en la mano, sólo se condena a las páginas cuando se comprueba que hay un lucro comercial directo (como el de los mensajes sms; o el cobro directo en la página para poder visionar la película, como en el caso simonfilms). La colocación de publicidad no es siempre entendida como lucro directo. De ahí que en el horizonte de la nueva ley esté el concepto de lucro indirecto.

Un estudio de la Coalición de Creadores asegura que las webs de "piratería comercial" alojadas en España obtienen ingresos de publicidad de entre 20.000 y 50.000 euros al mes. Rafael M., sin embargo, asegura que, en general, las webs de enlaces apenas cubren los gastos con ingresos que rondan los 3.000 euros. Este periódico pidió a un experto de publicidad en Internet que hiciera una estimación independiente de los ingresos publicitarios de webs de enlaces que aparecen muy bien situadas en el ranking Alexa de sitios más visitados. Este experto, con más de doce años de experiencia en el sector, pidió mantener el anonimato y estimó que la web seriesyonquis.com puede ingresar en torno a los 32.500 euros al mes por publicidad (con un margen de error del 15%). Este periódico intentó ponerse en contacto con este sitio vía correo electrónico y no obtuvo respuesta.

Los ingresos derivados del uso de las bases de datos de clientes que entran en estas webs pueden generar entre 10.000 y 15.000 euros al mes. Así lo anuncia la web de marketing electrónico Canalmail a sus potenciales clientes, administradores de páginas, a los que ofrece la posibilidad de compartir direcciones de correo electrónico. Este periódico se puso en contacto, vía telefónica, con esta empresa, pero sus directivos declinaron hacer declaraciones.

Según las estimaciones de la Coalición de Creadores, los ingresos derivados del uso de las bases de datos de los internautas que se registran en las webs de enlaces podrían ascender a los 100.000 euros al mes para las grandes webs de "piratería comercial".

Rafael M. sostiene que en el mejor momento de su web, Todotorrente.com, ingresaba no más de 3.000 euros brutos, de los que le quedaban limpios unos 500, dice. Puso en marcha la página en 2004. Arguye que el diseño, la programación y el alquiler de servidores genera gastos muy elevados. La entrevista con él se produce cinco días antes de que el juez ordene el bloqueo de las 16 webs de las que sería el presunto administrador. Declara que tan sólo es propietario de una empresa de hospedaje de páginas webs, de las que no es el administrador. "Yo ofrezco un servidor dedicado y garantizo que va a estar funcionando. Los registros son para mí y doy acceso a los anunciantes". Cae una fina llovizna sobre Callosa de Segura y Rafael M. se resguarda bajo el parasol de la terraza del bar, café en mano.

"No tengo miedo; yo siempre supe que lo que hacía no era ilegal", asegura. "Tendrán que demostrar que soy propietario o administrador de alguna web", se defiende. Asegura que ir a un cine a grabar audio no es un delito si es para uso particular. "Hay gente que graba audios y los cuelga en Internet, sólo hay que saber buscarlos. Y hay gente que monta vídeos por hobby con el audio sobre un DVD ruso. No cobran nada. La mayoría lo hace gratuitamente. Otras páginas pagan 50 euros al que ha grabado el audio: o le dan el aparato, le pagan la entrada y le dan un incentivo por 30 o 50 euros".

También hay gente que trabaja por libre, los llamados uploaders, que suben directamente sus grabaciones a servidores en el extranjero como Megaupload o Rapidshare . Rafael M. dice conocer a uno que gana en torno a 1.800 euros al mes. La competencia entre ellos para ser el primero en colgar una película de estreno es una carrera contrarreloj.

Muchas de las webs de enlaces a películas de estreno van cambiando de nombre o redireccionando sus visitas a otras webs. Con increíble rapidez. Éste es uno de los argumentos que lleva a muchos detractores de la nueva ley a decir que, sea como sea, será ineficaz. "Habrá que ver quién va más rápido: si los webmasters -administradores de páginas- montando páginas o la Comisión -de Propiedad Intelectual- cerrando", manifiesta Álvaro Pastor, director de Impresiones web , empresa de publicidad digital. "Si cierran 10 páginas pueden salir al poco 55".

Olof Sandstrom, director de Arsys , empresa proveedora de servicios de Internet, no discute los derechos de propiedad intelectual, pero dice que la ley supone "saltarse los derechos de los ciudadanos para que no roben a unos cuantos". Simona Levi, del colectivo Exgae , arguye que la nueva ley "permite violaciones del derecho a la libertad de expresión". Y añade: "La cultura tiene que circular libremente entre pares, compartir es crecimiento". Desde el Ministerio de Cultura afirman que sólo verán limitada su actuación los que se aprovechan de las obras de los demás y quienes explotan obras para las que no tienen permisos.

Mientras, los detractores de la ley antidescargas siguen organizándose. Un total de 28.700 webs han incluido ya en su página el banner de protesta "no al cierre de webs". Red SOStenible , plataforma que reúne a grupos de activistas, blogueros y defensores de los derechos civiles en Internet, se movilizará en la calle durante la Cumbre de Ministros de Cultura que será el martes y miércoles en Barcelona. La revuelta está viva.

La ley antidescargas es como un pequeño dique ante un tsunami. Es la reflexión que está detrás de gran parte del mundo de Internet. Hay una revolución en marcha y muchos aún no se han enterado. Las descargas seguirán: si se tapa un agujero, se abrirá otro. "El canal alternativo surge porque el negocio tradicional no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos", afirma el abogado Carlos Sánchez Almeida, experto en temas de propiedad intelectual y defensor de algunas páginas de enlaces. Olof Sandstrom añade: "Si tu negocio es vender VHS vas mal: no puedes prohibir la venta de DVD, tienes que evolucionar".

Via Engadget

Via Xataka